Estudié logopedia en la Universidad Complutense de Madrid, pero antes de graduarme en 2015 supe que esta profesión me iba a hacer muy feliz. Por eso, el objetivo en mis sesiones desde el principio fue que los pacientes aprendiesen dibujando, pintando, jugando…, es decir, siendo niños.
Además, esta profesión es tan bonita que te incita a estar formándote continuamente. En mi caso, ha sido a través de un Master en Patología de la Voz y Voz Profesional y diversos cursos (terapia miofuncional, PECS, Integración Sensorial…), con el único objetivo de no dejar de aportar una intervención actualizada y de calidad.